viernes, 30 de octubre de 2020

DESIDIA

INELUDIBLE

Me fue comiendo la cabeza
poco a poco.
Me fue quemando el cerebelo
el muy morboso.
Fue destruyendo mi autoestima,
y en un foso,
como a soldado gladiador, me fue empujando
hacia leones famélicos y ruines
que consumieron mis defensas y mi sangre,
y de mi escudo y mis adargas hicieron desmanes.

Y fui cayendo, ineludiblemente,
hacia un final siniestro y desastroso.

Sentí sus garras destrozar mis carnes.
Quise correr, 
pero no tuve fuerzas
quise gritar,
pero se ahogó mi boca,
y mi grito se ahogó, entre mil gritos...

Quise escapar, pero no fue posible.

y ahora aquí estoy.
zurciendo mis heridas.

Y ahora aquí estoy.
lamiendo mis entrañas.

No fui capaz de derrotar mis miedos.
No fui capaz de enarbolar mis fueros.
Dictatorial, se enarboló mi cancerbero
Me engrilló y me espoleó, 
y a latigazos,
hizo de mí lo que quiso,
y no pudiendo,
yo defenderme de su vil porfía,
me entregué finalmente a su inclemencia
y hoy estoy presa de su cruel desidia.

Bentancor Conde, María. 30-10-2016

No hay comentarios:

Publicar un comentario