sábado, 24 de abril de 2021

RETICENCIAS


Es brava, la soledad
cuando no hay tapujos
ni rellenos que disimulen
las hendiduras
nI mármoles, ni enduídos
ni puerperios
que aminoren dolores post-párticos de la calera.
El ostracismo atávico en que nos empeñamos
puede llevarnos rápido
cuesta abajo
hacia abismos ignotos
de donde no saldremos
más que por mágicos destinos,
que nos redimen
y salvan a los puros, si pequeñines.
Pero un día vendrá...
sin reticencias,
sin arrepentimientos vanos, y pueriles
una angustia profunda,
tan cancerbera,
que por más que querramos
ya no podremos
deshacer tan maléfica hechicería
que hemos hecho solitos,
sin que mediaran
situaciones ni hechos,
más que porfías, 
de nuestro propio espíritu,
y que quisimos
condenaran la rueda
de nuestro sino.

Bentancor Conde, María.

jueves, 22 de abril de 2021

RECUERDO


Esta noche dormí más arropada
dormí envuelta en tu recuerdo mío
será por eso que tuve más calma,
será por eso que no sentí frío.

El río de tus ojos me cercaba
y navegando quise ir hasta tu orilla,
me lo impidieron los miles de recuerdos
que tú tenías guardados en valija.

Pero no importa..!
Ya sé que tú eres mío,
y que tu boca he de besar un día
y que tendré tu mano entre mis manos
y perderé mi pupila en tus pupilas.

Me gustó tu cabello encanecido,
me encantó tu sonrisa no fingida.
Yo me perdí en el mar de tus ojos,
y amanecí en tu frente bendita.

No te conozco.
No sé si tú eres bueno.
Sólo sé que a mi vida trajiste alegría.
Fuiste un rayo pequeño de esperanza , 
colándose por todas las hendijas.

El río estaba gris...
Como tus ojos
y a mí me pareció un país sin fronteras.
Interminable, denso, cadencioso,
sin que moverse su lecho pareciera.

Sin embargo, yo sé, que si me dejas,
he de hundirme en sus aguas para siempre
y no querré salvarme del naufragio
que significa morir en tu ribera.

Bentancor Conde, María.

sábado, 30 de enero de 2021

CANSANCIO


Estoy cansada
de la estupidez humana
cansada de las finas susceptibilidades
de las miles de probabilidades
de ofuscación,ofensa y falso agravio.

Estoy cansada...
mi alma lo refleja.
Ya no puedo reír, en cambio de eso,
lloro y gimo mi pena todo el día.
Busco una brecha,
busco una salida. 
Busco una senda,
aunque sea escondida.
Busco un camino
un puente, una lumbrera
busco una estrella,
un sol, unos glaciares
unas galaxias
un páramo, un oasis
unas dunas, un valle
algún desierto
cualquier lugar,
lejano, muy distante
donde esconderme y 
que nadie me halle.

Busco un amigo, un poeta,
un amante
busco un hermano
un padre, un caminante,
un ser etéreo, que me  lleve
en sus alas
a recorrer
los mundos y universo.

Busco un volcán, un lago, una pradera
Busco glaciares que apaguen mis fuegos
busco un lugar, lejano, equidistante,
y una morada para mis anhelos.

Busco, al final,
pagodas, catedrales,
busco un altar
para todos mis dioses.
Busco un refrán, un dicho, una palabra
que me defina lo que "Vida"encierra
Busco un afán,
busco una calma plena
que todo miedo de mi alma sustraiga.

Lo encontraré, al final del camino?
encontraré todo lo que he buscado?
O iré de aquí con las manos vacías
sin ni siquiera algo haber dejado?
No lo sabré, sino hasta aquel instante
en que mi aliento salga de mis labios
y huyendo suba, en volteretas finas
hasta la puerta del excelso Padre.
 
Bentancor Conde, María.

viernes, 30 de octubre de 2020

DESIDIA

INELUDIBLE

Me fue comiendo la cabeza
poco a poco.
Me fue quemando el cerebelo
el muy morboso.
Fue destruyendo mi autoestima,
y en un foso,
como a soldado gladiador, me fue empujando
hacia leones famélicos y ruines
que consumieron mis defensas y mi sangre,
y de mi escudo y mis adargas hicieron desmanes.

Y fui cayendo, ineludiblemente,
hacia un final siniestro y desastroso.

Sentí sus garras destrozar mis carnes.
Quise correr, 
pero no tuve fuerzas
quise gritar,
pero se ahogó mi boca,
y mi grito se ahogó, entre mil gritos...

Quise escapar, pero no fue posible.

y ahora aquí estoy.
zurciendo mis heridas.

Y ahora aquí estoy.
lamiendo mis entrañas.

No fui capaz de derrotar mis miedos.
No fui capaz de enarbolar mis fueros.
Dictatorial, se enarboló mi cancerbero
Me engrilló y me espoleó, 
y a latigazos,
hizo de mí lo que quiso,
y no pudiendo,
yo defenderme de su vil porfía,
me entregué finalmente a su inclemencia
y hoy estoy presa de su cruel desidia.

Bentancor Conde, María. 30-10-2016

PAROXISMO

Alberto desató el nudo de su corbata y lo hizo de nuevo. 
Esta vez lo apretó un poco más, hasta sentirlo cerca de su garganta.
Con parsimonia abotonó los gemelos de su impecable camisa blanca, y adjuntó el terno.
Se inspeccionó los zapatos, y pasando frente al espejo de la sala, juntó los 4 dedos de su mano derecha y los deslizó por su cabello, confiriendo que estuviera perfecto. 
Impecable. Estaba impecable.
Tomó el maletín de cuero negro que se encontraba sobre el escritorio, y girando sus talones sin dilaciones salió de la casa. 
Lloviznaba apenas, pero éso no suscitó en Alberto ninguna duda, y con paso raudo y elegante, como todo él, se dirigió al coche y arrancó. 
Concentrado en sus pensamientos casi ni veía lo que pasaba a su alrededor. 
Tenía que alcanzarla. 
Tenía que encontrarla.
Debía decirle todo aquello que quemaba su cerebro y su garganta desde hacía mucho tiempo. 
Tanto tiempo que ahora pugnaba por salir. Reventaba sus sienes y quemaba sus ojos por volverse de pensamiento, hecho, y la ansiedad casi no le dejaba razonar. 
Tal era el fuego y el frenesí por poner las cosas en claro. 
Siguió conduciendo hasta llegar a la vía Vénetto.
Giró a la izquierda y se topó con aquel edificio vetusto y poco acondicionado que casi nadie veía. 
Descendió del coche y subió al ascensor.
Uno, dos, tres.  Los pisos parecían deslizarse bajo sus pies, pero no llegaba nunca, nunca ...
Finalmente atizbó por la puerta de goznes romboidales el pasillo inmaculado. 
Salió de allí. Alcanzó la puerta. 
323, rezaba en bronce bruñido sobre el lustrado  nogal. 
Golpeó suavemente y esperó.
La puerta giró sobre sus goznes y una figura pálida le hizo ademán para que pasara. 
Perdió la compostura. Casi pierde el equilibro. 
Siempre le acontecía con ella. 
Era inevitable. 
Y después de tantos planes y replanes, se quedó sin palabras. 
Qué le diría ahora? 
Qué era lo que iba a decirle ?
Cómo era ..?

Ella apenas lo miró y el se olvidó de todo. 
Sólo sabía que ella estaba allí y que  necesitaba abrazarla, besarla, decirle cuánto la amaba y la necesitaba. 
Pero no dijo nada. 
Sólo la arrimó a su cuerpo y la apretó fuerte, muy fuerte. 

Bentancor Conde, María.

domingo, 4 de octubre de 2020

PODER UNIVERSAL



Ella es pequeña
tú eres altivo,
ella es humilde,
tú gigante eres.
Y sin embargo
con tu fuerza y todo
ella tenerte
en su puño puede.

Bentancor Conde, María.

jueves, 20 de agosto de 2020

SOLITÚDINE


En los huecos que tienes entre tus clavículas
como si fueran cuencos de una sunamita
juntaste el agua de tus propias lágrimas
y me vaciaste el cielo de colores.
Extendiste tus manos hacia el cielo.
te miraste los dedos, las cutículas
e hiciste una relexión sobre la vida
que sólo tiene una medida desmedida..
Reclamaste cansancios inmolados
y pagaste tus diezmos atrasados
resarciste mis besos con sonrisas
y apagaste los fuegos de mil ósculos.
Refrescaste en tu mente las memorias 
y olvidaste de pronto los recuerdos.
Desandaste caminos ya olvidados,
perdonaste mil traiciones, mil oprobios
y rechazaste de plano mil perdones.
Fuiste niña otra vez, de nuevo te casate,
y tuviste a tus hijos, los criaste,
pero los vientos fugaces del verano
se llevaron consigo las coronas.
Y el verano pasó. Vino el otoño
Y otra vez el invierno, regodeándose.
Como en un film pasaron estaciones,
todo se repitió, pesadamente,
y hoy te encuentras, de pie, súbitamete,
parada en el desierto... y en la noche.

Bentancor Conde, María.