jueves, 20 de agosto de 2020

SOLITÚDINE


En los huecos que tienes entre tus clavículas
como si fueran cuencos de una sunamita
juntaste el agua de tus propias lágrimas
y me vaciaste el cielo de colores.
Extendiste tus manos hacia el cielo.
te miraste los dedos, las cutículas
e hiciste una relexión sobre la vida
que sólo tiene una medida desmedida..
Reclamaste cansancios inmolados
y pagaste tus diezmos atrasados
resarciste mis besos con sonrisas
y apagaste los fuegos de mil ósculos.
Refrescaste en tu mente las memorias 
y olvidaste de pronto los recuerdos.
Desandaste caminos ya olvidados,
perdonaste mil traiciones, mil oprobios
y rechazaste de plano mil perdones.
Fuiste niña otra vez, de nuevo te casate,
y tuviste a tus hijos, los criaste,
pero los vientos fugaces del verano
se llevaron consigo las coronas.
Y el verano pasó. Vino el otoño
Y otra vez el invierno, regodeándose.
Como en un film pasaron estaciones,
todo se repitió, pesadamente,
y hoy te encuentras, de pie, súbitamete,
parada en el desierto... y en la noche.

Bentancor Conde, María.

lunes, 17 de agosto de 2020

ENTONCES

Un recuerdo para mi madre, que hace tan poco se fue.

ENTONCES.

Cuando te mire tu madre
hecha un despojo
y no veas ya brillo en su mirada,
hallarás los caminos más oscuros
y más lejos aún la madrugada.

Cuando sus verbos ya no sean coherentes
cuando sus músculos no sostengan nada
cuando sus pasos no vayan a algún sitio
cuando sus manos
no contengan nada,
cuando sus ollas ya no huelan rico,
y sus cacharros ya no suenen nada,
cuando sus pasos ya no suenen nunca
por la vereda que lleva a tu casa,
cuando sus plantas no florezcan nada
ni diga poemas, queridos, del alma...

Entonces habráse terminado el mundo
y será la fecha por siempre guardada.

Vendrá de repente,feliz,la alborada.
con su lumínica risa en tu ventana.
Pero ya nunca brillará la luna
como lo hacía cuando ella estaba,
ni brillarán de nuevo las estrellas
como lo hacían cuando ella miraba.

Bentancor Conde, María.

LOCURA

Morir de a dos,
es como una agonía.
Es como muere el sol
cuando se va la luz del día.
Querer dormir, 
pero al cerrar los ojos
no poder conciliar ni un poquitito el sueño.
Porque te sueño, de noche y de día,
y no das ni un respiro a mi flaqueza.
Si es un pecado, que Dios me de las fuerzas,
para olvidarte y sacarte de mi vida.
No te vayas !...No vengas !...No me dejes !
Qué cruel que es esta ambiguedad porfiada.
Si quieres irte, quiero retenerte,
pero si vienes, huyo horrorizada.
El amor es así. Es un revuelo
de aleteo de palomas y de dolor de estómago,
de temblor en los labios y en las manos,
es perder la cordura y la conducta.
Por eso vete. Vete ya de mi vida.
Devuélveme la paz, la que tenía.
Pero una sola cosa te rescato:
sI yo me he vuelto loca, es culpa mía.

Bentancor Conde, María.

domingo, 16 de agosto de 2020

FRÍO

Tengo frío...
mucho frío.

Será tal vez
el cierzo helado del invierno,
o una tristeza grande
que me dejó tu olvido ?
Será que ya no corren por mis venas
caudales rojos
de roja sustancia,
sino más bien 
un gélido compuesto
llamado "vida",
y que ya nadie entiende ?

Será tal vez,
que la estación de estío
dio lugar al otoño,
o al invierno,
y ya no hay vuelta atrás,
tan sólo miro,
y no hay nada en redor.
Tan sólo hastío.

Calladamente busco
el calor de tus manos
y frías me responden
tus gélidas palabras.

Yo no sé si fui nada, nadie,
en tu vida importante;
ni una pausa.
Ni un instante dejado en el olvido.
No fui siquier un beso
o una brizna,
volando en el letargo
de un recuerdo.
ni una emoción, ni un llanto,
ni una risa !

Y pensar que para mí tú fuiste todo !
Fuiste la calma suave de la tarde,
aplanando rugosas superficies
cual sobre un lago la 
celeste brisa.

Fuiste volcán,
fuiste piedra y fuiste cama,
donde acunaba ilusa 
mis falacias.
Fuiste mano gestora
en la argamasa,
trabajando, sutil, en mis anhelos.

Fuiste mucho más que eso !
Fuiste todo !
Mas todo se ha perdido
en el recuerdo.

CÓNCLAVE


La vida es sólo eso.
Un eterno círculo en semicírculo.
Las gafas oscuras no pueden esconder la violencia escondida tras sus espejuelos.
ni las bocas cerradas callar
las ofensas dichas,
las palabras que hieren,
Los sonidos que matan
las ofensas que duelen.
Los clavos machacados en las manos
permanentemente
horadan para siempre la 
simiente de las sienes.
Y traen, regaladas, 
como mieses
las palabras calladas, siempre obtusas.
En las miríadas  de voces que percuten
impertérrito se agota, el cerebelo,
y las células madres, boicoteadas
se entregan laxamente a la desidia.
Por qué correr, entonces, maratónica carrera ?
por qué agitar el calmo mar de los deseos,
y pinchar con espinos los senderos
que ya sudan sin orgasmos venideros ?
Sigamos para siempre repitiendo
el incólume designio de la vida
y tal vez de ese modo cerraremos
el cónclave inconcluso de esta lucha.

Bentancor Conde, María. 16/08/2014

DESCONCIERTO

Lloro. 
Por el amor soñado, inalcanzado.
Lloro, 
Por todo lo soñado e imperfecto,
aquello que soñamos, e inconnecto,
llenó nuestras vidas de utopías.

Lloro porque te amé, aún desde lejos
Sin conocerte apenas, y asimismo,
te fui amando más y más, sin conocerte
sin haber visto tu rostro,
ni tocado tus manos. 
Sin haber sentido el olor de tu perfume
ni saber si tus sábanas son blancas,
o más gris que el carmín el rojo de tus labios.

Lloro más por quererte sin saberte,
sin saber si eres bueno o eres malo
sin saber si me quieres o es mentira
todo el léxico que botan  tus palabras.

Ya no quiero sufrir. 
Mejor me escondo,
en honda cueva o en profunda sima,
donde me encuentre a salvo de tus ojos,
que hundirme pueden en súbita agonía.

Bentancor Conde, María.

sábado, 15 de agosto de 2020

ARRORÓ

Ésto de estar con el cuerpo del delito,
ésto de andar con el muerto medio vivo,
ésto de estar con el cajón vacío
te estremece los huesos y el pellejo. 
Ésto de estar en un tire y afloje,
que te calcina la tripa y el cerebro
ésto es peor que la peor medicina,
ni que tomases estricnina seca.
Más me valiera un litro de morfina.
o una cuantiosa cantidad de néctar,
antes de andar cubiertos de verguenza,
y disimulos de cualquier especie.
Que no se sepa nunca lo que he dicho,
que no se sepa nunca lo que has hecho,
es mejor resguardarnos en un cofre
como si fuésemos tesoros de ancestros.
Arrorró mi niño, arrorró mi sol...
Arrorró pedazo, de mi corazón.

Bentancor Conde, María.

jueves, 13 de agosto de 2020

PÁRAMO

PÁRAMO

No hay nada para hacer.
Por más que busque,
es letal la interminable letanía de las horas.
Se hace eterno el tic-tac de los relojes,
y ni se para ni se apura el tiempo.
Una acidez de láudano me sube
por la espesa saliva que me inunda
garganta y pecho, 
pulmones y cerebro,
y no hay quien quite este amargor que siento.

No tiene paliativo,
ni remedio.
No tiene antídoto, ni razones adversas,
no denota señales, ni sufre consecuencias.
Simplemente es un síntoma, callado, del vacío,
que atraviesan las almas desoladas.

Nadie tiene la culpa. 
Es el destino.
Es el Hades que a cada uno le cupo.
Un trampolín, un páramo, una sima...
Algún día sabré dónde estaba parada.

Bentancor Conde, María.

AUTOSECUESTRO

Me amordacé los labios
Para no nombrarte
Me até de pies y manos
Para no seguirte.
Me inoculé de insomnio para no soñarte
Y me cosí los párpados para ni en sueños verte.
Arremetí con furia contra el cruel destino
Aunque dicen los sabios que no existe.

Y debe ser así, porque descubro,
Que se me fue la vida en desatinos,
Y a pesar que di todo, no combino
No me sirvió de nada dar la vida
Poner el alma, levantar banderas,
Andar senderos y desandar caminos.
Por eso ahora yo me auto-secuestro.
Me confino a la sombra y al olvido.
Porque por más que me perdone el cielo
Yo misma me condeno y me flagelo.,
Puede ser que así aprenda…
Testa dura ¡

Malo hay que ser, antipático, falso, 
Engreído, mordaz, vil y cretino, 
Rencoroso, falaz, duro, atrevido,
Todo aquello que siempre nos dijeron
Que no…Pues sí ¡  Ahora discurro,
Que no hay parte mejor que la del pillo.

Bentancor Conde, María.

miércoles, 12 de agosto de 2020

VORACES

VORACES

Este hambre y esta sed
que me devoran
desde lejos me descubren
y arrebatan
Y delatan impiadosas
mis falencias
y denuncian mis carencias
más dolosas.
Apagarlas yo quisiera,
mas no puedo,
pues cual fuego reverberan
y se encienden
y cuanto más intento combatirlas
más me muerden, 
más me matan, más me inhiben !
Son voraces,
cual famélicas criaturas.
Y devoran mi alma entera, 
y mi substancia.
Son enérgicas, son duras, son hostiles
pero muestran de mí lo más sublime.
Ya quisiera yo arrancarlas de mi pecho,
pero eso ya sería un imposible
puesto que ellas son mi carne, mi sustento,
ellas son la misma esencia 
de mí misma.
Por lo tanto gimo y lloro,
grito y canto
Quiero olvidarlas, quiero revivirlas
en un círculo infinito de quereres
quiero olvidarlas,
quiero revivirlas,
y al mismo tiempo
quiero redimirme.
He de dejarlas solas,
a su antojo.
Ya que luchar no puedo, resistirme.
Y han de morir conmigo,
juntamente, 
el día que se apague mi vivir.

Bentancor Conde, María.

martes, 4 de agosto de 2020

ENTRE ALGODONES


Quédate allí.
No sufras, amor mío.
Quédate allí, con todas tus miserias.
Con los mismos dolores,
con todas tus rutinas,
con el alma desnuda, hecha jirones.
Tal vez encuentres, en tu pobre vida
quien te emparche un poco, 
y te acune entre algodones.

Bentancor Conde, María.

INVERNÁCULO


Porqué los esparadrapos
mutilan nuestras heridas,
multiplicando en falsas operaciones
dicotomías de falsas espectativas..?
Se superponen vanas algarabías
y se omiten obtusas aberraciones,
en túneles donde duermen las minhocas
esperando el sustento de cada día.
Se mueren las ramas secas de los árboles
a la espera de líquenes hidratantes
disfrazando en pantagruélicos lagares
toda la cercanía de la distancia.
Se muerde toda, la baya, afrodisíaca,
retrayéndose un poco púdica ante el cierzo
y mutílanse todas las folías
al ver de frente a los ocasos vacíos.
Los matices insípidos impregnan
de colores vibrantes y calizos
los acantilados barrocos y callados.
Una nube se cierne sobre el piélago.
Infértil y yerma va la humanidad; silente.
Se despiertan , aletargados, los lagartos
que otrora fueran dinosaurios fuertes.
Cállase el mundo. Atronan los espacios.
Los cielos claman la gloria de su nombre,
y en una fosa común, toda emblecada
se enfilan, breves, los filos de la espada.
Cállate trueno ! Amaina tempestades !
Préstame presto el puño de mi espada
Y unas alas aladas, displiscentes,
me llevarán, urgente, tras el río.
Pártame un rayo !
Acúsame, valiente
y encorájame pronto y diligente.
Captúrame, veloz y suavemente
y llévame, despacio a tu vertiente.
La noche vino.
Cayeron las estrellas.
Toda una gama completa de colores
ensombrecieron el umbral lumínico.
Desvanecí, parida de dolores
y acaecí, por fin, resplandeciente !

Bentancor Conde, María.