






Constancio C.Vigil nació el 4 de septiembre de 1876, en Rocha, Uruguay, un pueblito, por entonces, de unos 6 mil habitantes. Su papá, Constancio, redactaba La Ley, un diario opositor al gobierno oriental de ese momento, y, por ese motivo, era perseguido y atacado. Así que un día, la familia Vigil, por razones políticas, se tuvo que mudar a Montevideo.
Durante la época escolar, Constancio vivía en esa ciudad y, en el verano, retornaba a Rocha. Ahí tenía todo lo que amaba: muchos parientes, amigos entrañables, un caballo propio y la naturaleza para disfrutar. Además, el pueblo albergaba verdaderos tesoros para los chicos: había palacios abandonados y circulaban muchas historias sobre ¡fantasmas!
Pero el mundo de "Mangocho", como lo llamaban, era más rico aún: jugaba con bolitas, barriletes y trompos y, en un "bichódromo", hacía carreras de carritos tirados por escarabajos. Además, cuidaba de un conejo y un tordo que le había regalado el jardinero. Nada aburrido, ¿no?
La aventura lo divertía, la curiosidad lo llevaba a explorar más allá de lo que veía y pensaba, pensaba...¡Era un perfecto periodista! Justamente de eso se trataba: a Constancio el periodismo le hacía cosquillas, le bullía en la sangre. Su papá le había transmitido esa pasión por escribir y un gran sentido de la justicia. Así que él, que todo lo experimentaba, a los 11 años, hizo su primera publicación. Lo ayudaron sus hermanos y la señorita Sara, su maestra. Era un semanario manuscrito de cuatro páginas, cada una a tres columnas, y una tirada de ¡tres ejemplares!
Uno quedaba en su casa, y el resto lo repartía el panadero a las dos principales suscriptoras: ¡sus dos abuelas!
Su papá murió cuendo él tenía 13 años, y fue en ese momento cuando sintió que lo que más quería era aprender escribir y aprender. Y así, comenzó su carrera periodística profesional. A los 15 años, creó el periódico El Derecho y, a los 19, el semanario La Alborada. Más adelante fundó el diario La Ley lo llamó así en honor al que editaba su padre) y dirigió La Prensa de Montevideo. Nada detenía su pluma inquieta. Sin embargo, cuando su diario fue clausurado por razones políticas, Vigil tomó la decisión: cruzó el Río de la Plata y se estableció definitivamente en la Argentina.
¿Yqué hizo en Buenos Aires? Lo que sabía hacer y muy bien: escribir y ejercer seriamente su profexión. Así fue como en 1904, fundó la revista Pulgarcito, donde había un espacio dedicado a los niños y, en 1908, Germinal. dirigida a los amantes del campo. En enero de 1911, creó y dirigió Mundo Argentino, una revista moderna y líder de su tiempo.
Tenía tantas inquietudes y tanto por decir, que también escribió libros( en total unos 50) para grandes y para chicos. El Erial, en el que sus reflexiones invitan a pensar y ayudan a crecer, es un libro sin tiempo ya que aún hoy tiene vigencia; Marta y Jorge, Vida espiritual, y más, mucho más! Y como quería que todos los chicos se acercran a las letras, creó ¿Upa!, para aprender a leer en tan sólo ¡ventiocho días!
Y, qué contarles de los cuentos! La lista de títulos es muy larga: El Manchado(un grillo9, Misia Pepa(una lora muy inquieta), La Reina de los Pájaros, eeL bosque Azul,La Dientuda 8una ratona, obviamente), La Familia Conejola, Botón Tolón, La Hormiguita Viajera, y El Mono Relojero. (los conocés?), y muchísimos más.
El 7 de marzo de 1918, Constancio . Vigil puso en la calle la revista Atlántida, y con esta publicación nació la editorial que lleva ese mismo nombre. Para levantar, hacer funcionar y crecer el sueño de toda su vida, Vigil luchó contra toda las adversidades. De esas luchas y de su gran creatividad nacieron revistas como El Gráfico,(30 de mayo de 1919), Para Tí (16 de mayo de 1922) y Chacra (noviembre de 1930), entre muchas otras. Pero no sólo las fundó, sino que les dio mucho impulso, tanto, que muchas de sus publicaciones -como Billiken, tu revista amiga- a 50 sños de la muerte de su creador, (24 de septiembre de 1954), están ahí, como ayer, en el kiosco, frescas, modernas, listas para servir y entretener al lector.
Durante la época escolar, Constancio vivía en esa ciudad y, en el verano, retornaba a Rocha. Ahí tenía todo lo que amaba: muchos parientes, amigos entrañables, un caballo propio y la naturaleza para disfrutar. Además, el pueblo albergaba verdaderos tesoros para los chicos: había palacios abandonados y circulaban muchas historias sobre ¡fantasmas!
Pero el mundo de "Mangocho", como lo llamaban, era más rico aún: jugaba con bolitas, barriletes y trompos y, en un "bichódromo", hacía carreras de carritos tirados por escarabajos. Además, cuidaba de un conejo y un tordo que le había regalado el jardinero. Nada aburrido, ¿no?
La aventura lo divertía, la curiosidad lo llevaba a explorar más allá de lo que veía y pensaba, pensaba...¡Era un perfecto periodista! Justamente de eso se trataba: a Constancio el periodismo le hacía cosquillas, le bullía en la sangre. Su papá le había transmitido esa pasión por escribir y un gran sentido de la justicia. Así que él, que todo lo experimentaba, a los 11 años, hizo su primera publicación. Lo ayudaron sus hermanos y la señorita Sara, su maestra. Era un semanario manuscrito de cuatro páginas, cada una a tres columnas, y una tirada de ¡tres ejemplares!
Uno quedaba en su casa, y el resto lo repartía el panadero a las dos principales suscriptoras: ¡sus dos abuelas!
Su papá murió cuendo él tenía 13 años, y fue en ese momento cuando sintió que lo que más quería era aprender escribir y aprender. Y así, comenzó su carrera periodística profesional. A los 15 años, creó el periódico El Derecho y, a los 19, el semanario La Alborada. Más adelante fundó el diario La Ley lo llamó así en honor al que editaba su padre) y dirigió La Prensa de Montevideo. Nada detenía su pluma inquieta. Sin embargo, cuando su diario fue clausurado por razones políticas, Vigil tomó la decisión: cruzó el Río de la Plata y se estableció definitivamente en la Argentina.
¿Yqué hizo en Buenos Aires? Lo que sabía hacer y muy bien: escribir y ejercer seriamente su profexión. Así fue como en 1904, fundó la revista Pulgarcito, donde había un espacio dedicado a los niños y, en 1908, Germinal. dirigida a los amantes del campo. En enero de 1911, creó y dirigió Mundo Argentino, una revista moderna y líder de su tiempo.
Tenía tantas inquietudes y tanto por decir, que también escribió libros( en total unos 50) para grandes y para chicos. El Erial, en el que sus reflexiones invitan a pensar y ayudan a crecer, es un libro sin tiempo ya que aún hoy tiene vigencia; Marta y Jorge, Vida espiritual, y más, mucho más! Y como quería que todos los chicos se acercran a las letras, creó ¿Upa!, para aprender a leer en tan sólo ¡ventiocho días!
Y, qué contarles de los cuentos! La lista de títulos es muy larga: El Manchado(un grillo9, Misia Pepa(una lora muy inquieta), La Reina de los Pájaros, eeL bosque Azul,La Dientuda 8una ratona, obviamente), La Familia Conejola, Botón Tolón, La Hormiguita Viajera, y El Mono Relojero. (los conocés?), y muchísimos más.
El 7 de marzo de 1918, Constancio . Vigil puso en la calle la revista Atlántida, y con esta publicación nació la editorial que lleva ese mismo nombre. Para levantar, hacer funcionar y crecer el sueño de toda su vida, Vigil luchó contra toda las adversidades. De esas luchas y de su gran creatividad nacieron revistas como El Gráfico,(30 de mayo de 1919), Para Tí (16 de mayo de 1922) y Chacra (noviembre de 1930), entre muchas otras. Pero no sólo las fundó, sino que les dio mucho impulso, tanto, que muchas de sus publicaciones -como Billiken, tu revista amiga- a 50 sños de la muerte de su creador, (24 de septiembre de 1954), están ahí, como ayer, en el kiosco, frescas, modernas, listas para servir y entretener al lector.









