domingo, 20 de junio de 2010

EL PIANO


Piano, viejo piano!

Qué tristeza me dá recordarte!

tantos recuerdos guardados en tu derredor!

Los deditos inexpertos de Ale y Valeria, arrancaron acordes en Do, Re, Mi, Fa!

tantas tardes de lluvia desgranaron las notas, que tras mucha paciencia consiguieron hilar.

Melodías non sanctas, tarareos pueriles, solfeos desgarrantes y un sinfín de compás!

Pero eso no es todo, desciplina mediante,

el "Himnario Adventista!, supo entonces gorjear

el abuelo pasaba, relojeaba de lejos

y la abuela impasible

no dejaba pausar.

Tantos son tus sonidos,

tanta escala leída,

en el ébano duro

te dejabas teclear.

y el marfil recalante

con su inmácula espuma

sus gorjeos de bajo

te hacía intercalar.


Así fuiste afinando,

de Las Piedras viniste

y nos acompañaste

tantas horas, de más...


Pero un día te fuiste...

volviste a tu comarca

quién fue el fórtuno dueño

no sabremos jamás...


Piano! Querido piano!

tus alados corceles, por dónde volarán?


Yo en mi pecho te llevo,

una lágrima cae...

y en mi alma de niña

no olvidaré jamás!

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