Tengo un rencor profundo
clavado en el pecho.
Es un rencor que me viene
de tiempos ancestrales.
Es el dolor que sienten
los humanos,
cuando se sienten tristes,
"des-amados".
Es un dolor que duele
como espinas
cuando hieren la carne,
la laceran,
es un dolor que causa
más heridas,
es un dolor que viene,
y que se queda.
No lo mitigan chanzas
ni sonrisas,
no lo mitigan frases ni ironías,
no lo combaten falsas amistades
ni lo derriban puentes conyugales.
no lo apagarán nunca fuegos fatuos
ni enfriarán sus ascuas mil sonrisas.
Al contrario, se encienden sus cenizas
con el más leve viento que lo atiza.
Por las cornizas de sus ígneos bordes se reenciende
y vuelve a arder, con cada revoltija
que da la vida, esa traidora vana
que anda a los tumbos, perra casquivana !
Es un puñal que clava
y se re-clava
y se revuelve en la sangrante herida
Es una pústula sangrante,
reinfectada
que no nos deja salir de la diatriba.
Qué profundo designio nos altera,
qué maligno destino nos lacera?
Que pecado habremos cometido,
para pagar así,
de ésta manera ?
Yo le ruego al Señor de los Señores
que piedad tenga de estos pobres seres
que se arrastran en vano por el fango
y que no pueden
jamás salir de su doliente hado..
Bentancor Conde, María.
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