martes, 4 de agosto de 2020

INVERNÁCULO


Porqué los esparadrapos
mutilan nuestras heridas,
multiplicando en falsas operaciones
dicotomías de falsas espectativas..?
Se superponen vanas algarabías
y se omiten obtusas aberraciones,
en túneles donde duermen las minhocas
esperando el sustento de cada día.
Se mueren las ramas secas de los árboles
a la espera de líquenes hidratantes
disfrazando en pantagruélicos lagares
toda la cercanía de la distancia.
Se muerde toda, la baya, afrodisíaca,
retrayéndose un poco púdica ante el cierzo
y mutílanse todas las folías
al ver de frente a los ocasos vacíos.
Los matices insípidos impregnan
de colores vibrantes y calizos
los acantilados barrocos y callados.
Una nube se cierne sobre el piélago.
Infértil y yerma va la humanidad; silente.
Se despiertan , aletargados, los lagartos
que otrora fueran dinosaurios fuertes.
Cállase el mundo. Atronan los espacios.
Los cielos claman la gloria de su nombre,
y en una fosa común, toda emblecada
se enfilan, breves, los filos de la espada.
Cállate trueno ! Amaina tempestades !
Préstame presto el puño de mi espada
Y unas alas aladas, displiscentes,
me llevarán, urgente, tras el río.
Pártame un rayo !
Acúsame, valiente
y encorájame pronto y diligente.
Captúrame, veloz y suavemente
y llévame, despacio a tu vertiente.
La noche vino.
Cayeron las estrellas.
Toda una gama completa de colores
ensombrecieron el umbral lumínico.
Desvanecí, parida de dolores
y acaecí, por fin, resplandeciente !

Bentancor Conde, María.

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