La vida es sólo eso.
Un eterno círculo en semicírculo.
Las gafas oscuras no pueden esconder la violencia escondida tras sus espejuelos.
ni las bocas cerradas callar
las ofensas dichas,
las palabras que hieren,
Los sonidos que matan
las ofensas que duelen.
Los clavos machacados en las manos
permanentemente
horadan para siempre la
simiente de las sienes.
Y traen, regaladas,
como mieses
las palabras calladas, siempre obtusas.
En las miríadas de voces que percuten
impertérrito se agota, el cerebelo,
y las células madres, boicoteadas
se entregan laxamente a la desidia.
Por qué correr, entonces, maratónica carrera ?
por qué agitar el calmo mar de los deseos,
y pinchar con espinos los senderos
que ya sudan sin orgasmos venideros ?
Sigamos para siempre repitiendo
el incólume designio de la vida
y tal vez de ese modo cerraremos
el cónclave inconcluso de esta lucha.
Bentancor Conde, María. 16/08/2014
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