es como una agonía.
Es como muere el sol
cuando se va la luz del día.
Querer dormir,
pero al cerrar los ojos
no poder conciliar ni un poquitito el sueño.
Porque te sueño, de noche y de día,
y no das ni un respiro a mi flaqueza.
Si es un pecado, que Dios me de las fuerzas,
para olvidarte y sacarte de mi vida.
No te vayas !...No vengas !...No me dejes !
Qué cruel que es esta ambiguedad porfiada.
Si quieres irte, quiero retenerte,
pero si vienes, huyo horrorizada.
El amor es así. Es un revuelo
de aleteo de palomas y de dolor de estómago,
de temblor en los labios y en las manos,
es perder la cordura y la conducta.
Por eso vete. Vete ya de mi vida.
Devuélveme la paz, la que tenía.
Pero una sola cosa te rescato:
sI yo me he vuelto loca, es culpa mía.
Bentancor Conde, María.
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