Voy a tratar de estar
siempre contigo,
en el hacer,
en cada despedida,
en el no estar,
en esta estùpida rutina,
en el calor,
en gèlida agonìa,
en el morir
y el renacer de cada dìa,
en el "no màs",
y en el "aùn hay vida "
en el rosal
o en la àrida porfìa,
en donde sea,
pero te harè mìa
savia infernal
vida del alma mìa !
Como una flor,
como un clavel del aire
que sin brotar,
respira crece y arde
en coloridas e ìnfimas corolas
que permanecen
aunque acabe el dìa.
Bentancor Conde, María.
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