viernes, 19 de junio de 2020

INSOSLAYABLE


Me gustaría saber qué muerden
a cada instante los afilados dientes
de los inescrupulosos.
Por qué se esconden en burbujas transparentes
para tapar con mágicos colores
toda la desverguenza de sus desnudeces.
Una angustia profunda y prolongada
se apodera de los vértices más altos
y no hay bordes por donde no se cuelen
por fisuras no disimuladas, ni menos frágiles
los aberrantes cúmulos de sus impunidades.
Una zozobra me acogota el cuello
me quita el aire, me destroza el cuerpo,
y desfilan ante mis internos ojos
miles de imágenes inacabadas.
Con la soltura de un rayo, de un tifón,
corren aprisa atadas rajaduras
razgando el suelo como en un desierto,
y socavando en partes los extremos.
Brota una flor. Se esfuerza en el intento.
A cada hora se desata el viento.
Cada minuto se desmaya el alma, 
cae la flor, al fin, como agotada,
y en otra madrugada, nace el alba.

Bentancor Conde, María.

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