PRISIONERA
Frente a la costa brava del inicio del día
me pregunto,
cómo haré para enfrentar de nuevo, a lo imposible
y el oráculo de la Aurora me responde:
"No apresures tus pasos al ocaso,
vé despacio".
Y así, despacio, con miedo hasta en los huesos,
me deslizo
por la incesante curva de las horas.
Cierro los ojos, y avanzo, de memoria,
por un camino mil veces recorrido.
Sin quitarme la venda, pues confío
en que esta vez será mejor mi tino.
El sino de las horas va pasando
Discurrre lentamente la rutina
Pasa la tarde, pasa la mañana,
pasa la vida. Como siempre. Pasa.
Llega la noche, llega otra mañana
cierro mis ojos y adivino un día
como en mis sueños, como lo he soñado,
pero se escapa...y zas !... ya lo he olvidado.
Cómo serán las azules praderas
los verdes prados y las aguas mansas..?
Más bien yo tengo "Cumbres Borrascosas",
de incertezas, de dudas, de quebrantos.
Pero no pierdo la esperanza. Sigo,
ocupándome, febril, de los quehaceres
por no sentir el tic-tac de las horas
que sin descanso, lentamente, pasan.
Llega la noche, como siempre, llega.
Y cuando al fin mis párpados entorno,
desvergonzado se acerca el insomnio
que otra vez viene, ladino, agazapado.
Quisiera en vuelo levantar mis alas,
volar muy lejos, no volver,
quisiera
pero el destino, cruento me ha atrapado,
y seré de él, por siempre, prisionera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario