Por la frondosa tubería de los sarcasmos
se desliza sigilosamente
la palabra.
Ella destraba puertas cinceladas
a fuer de golpes con la misma espada.
Ella horada los huecos más profundos
esculpe estatuas en bosques frondosos
Derriba puentes invernaculosos
talla los tallos de una antigua fosa.
Desprende cáscaras de férreos túmulos
corroe azufres de orinados hierros
calma las llagas de profundas dagas
y reverbera en cristalinas aguas.
Desanda mares nunca navegados
cubre de nubes el más azul cielo,
entorpece el curso de ríos indómitos
sacia la sed del más reseco tronco.
Alimenta la hambruna de millones
irrita al alma más equilibrada
Rompe en mil olas sobe el mar tranquilo,
paséase desnuda en absoluta calma.
Acusa injusta las causas más justas
y desaprueba encomiosas enmiendas.
Halaga fines muy desaprobables
y aprueba ufana las más horrendas cosas,
peregrina por donde le place
y se mezcla en orgías con lo impune.
Se ríe fresca de los más honestos
y denosta sin pésame lo que se le antoja.
Desparpajada va, como una dama,
recorre el mundo sin ser condenada
vuela en panfletos, libros, documentos
se borra impune, o se desasume.
A todos ata,
más que una cadena.
Es ilegal,
como una droga extrema
quema con miel ardidos corazones
y nos refresca, cuando en fuego ardemos.
Oh..! La Palabra !...
lengua de dos filos !
Tan casquivana y tan santa nuestra !
María Bentancor Conde. @ Derechos reservados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario