Mas que perfecto hubiera sido nuestro pacto,
mas que perfecto, pero no lo hubo.
Se interpusieron sombras y gigantes,
sombras perversas, malignas, desafiantes.
porque dejamos avanzar las sombras ?
Sombras de miedo de duda, desazon.
Solo eran miedos pequeños, a veces,
pero sin trabas, igual nos pudieron.
Me cercenaron los pies y las manos.
A ti te ataron con gruesas cadenas,
nos sepultaron en tumbas precoces
por no mirar esta cupla perfecta.
Callate boca ! Callate, te digo !
No menciones su nombre, no lo digas ;
que envidia llora por su mal de amores,
y celos muere por su odio vil.
María Bentancor Conde
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