En realidad, yo doraba mi perla por afuera,
yo la orlaba con dorados y matices,
para creérmelo así, a mi manera,
para sobrevivir a la realidad cruenta.
Yo me pintaba paisajes asombrosos
yo me pintaba paraísos multicolores
para no ver lo gris de mi existencia,
y así creer que en un oasis caminaba.
Pero nada era así. Yo lo sabía.
Pero a sabiendas igual me engañaba.
Qué más le queda a aquél que ha dado todo,
si no recibe, a cambio, recompensa ?
Yo fui infeliz, porque yo quise serlo.
Yo fui infeliz, porque me ahogaba el hecho,
de no crear en otro el mismo sentimiento,
de que todo lo que hiciera fuera inútil.
Pero acabó ! Por fin ha terminado.
Y hoy me siento feliz,
como han de ser los ángeles
con su par de alas, inmensas, increíbles !
que llevaránme allá, além de lo infinito...
No podrán las distancias ni avatares
quitarme el pan que a la boca me he llevado,
porque me lo he ganado en justo pleito,
y porque es mío ! mal que a alguien le pese ..
Bentancor Conde, María.
No hay comentarios:
Publicar un comentario